Presidente del Club Activo 20-30 de Puerto Armuelles se desempeña como Segundo Oficial en uno de los cruceros más grandes del mundo
El compromiso de servir puede manifestarse de muchas maneras, y también puede nacer de una historia de esfuerzo y superación. Para quienes formamos parte de Activo 20-30, sentirnos orgullosos de nuestros socios no se limita a lo que hacen dentro de nuestros clubes, sino también a los caminos que construyen fuera de ellos.
Hoy destacamos con orgullo a Roberto Góndola, presidente del Club Activo 20-30 de Puerto Armuelles, cuya historia de vida fue recientemente destacada por el medio El Siglo bajo el titular “De Puerto Armuelles a los grandes cruceros”.
Roberto creció en La Lima Río Mar, en Puerto Armuelles, donde el ambiente marítimo formó parte de su vida desde niño gracias a su padre, quien trabajó más de 30 años en Petroterminal de Panamá. Ese entorno sembró en él una vocación que, con los años, lo llevaría mucho más lejos de lo que imaginaba.
De trapear pisos a dirigir la cubierta
Su camino en la industria de cruceros no comenzó en una posición de mando. Roberto inició realizando labores básicas de limpieza a bordo, y desde ahí, con disciplina y constancia, fue ascendiendo posición tras posición hasta llegar a donde está hoy: Segundo Oficial de Cubierta en Royal Caribbean, a bordo del Icon of the Seas, el crucero más grande del mundo.
En su rol actual, Roberto supervisa las operaciones nocturnas de un barco que llega a transportar hasta 10,000 pasajeros, una responsabilidad que exige puntualidad, disciplina y liderazgo constante.

“Llegar no fue solamente alcanzar un cargo; fue demostrarme que todo ese esfuerzo había valido la pena”, expresó Roberto al medio El Siglo.
Un socio que inspira
Para el Club Activo 20-30 de Puerto Armuelles, y para ANCA en general, resulta motivo de orgullo ver a nuestro presidente representar los valores que promovemos dentro de la organización: disciplina, humildad, vocación de servicio y compromiso con la familia y la comunidad.
“Estar lejos también me hizo estar más cerca: de mi familia, de mis valores y de mi propia realidad”, reflexionó Roberto sobre su experiencia navegando lejos de casa.

Su historia también carga un mensaje que como organización compartimos: la importancia de invertir en la juventud del interior del país, y de ofrecerles las oportunidades e infraestructura necesarias para que sus sueños sean posibles. Como bien lo resumió Roberto: “Un joven solo necesita una chispa, alguien que le muestre que sí es posible”.
Roberto Góndola es uno de esos socios que inspiran.
Desde ANCA, celebramos su trayectoria y reconocemos con orgullo a nuestros socios que, como él, demuestran que el esfuerzo, la humildad y la vocación de servicio pueden llevarnos, literalmente, a cualquier parte del mundo.
Fuente: El Siglo – «De Puerto Armuelles a los grandes cruceros»


